La presidenta Cristina Fernández le ha dado otro perdón fiscal a las provincias más endeudadas de la Argentina: una refinanciación global de sus deudas, con dos años de gracia y a una tasa del 6% anual, algo demasiado accesible para los intereses que rigen en el mercado. Pero, a cambio, le exigirá a los gobernadores que accedan a este nuevo Plan de Desendeudamiento que brinden todos sus datos acerca de la planta permanente y de los contratados, tanto de sus administraciones centrales como también de sus municipios.

El programa comprenderá un monto a reprogramar estimado en $ 6.600 millones. Pero, en un momento en que se discuten subas impositivas y tarifarias, los ciudadanos se formulan una serie de interrogantes acerca de este beneficio para los mandatarios provinciales. Aquí algunas respuestas:

¿Por qué se refinancian las deudas de los próximos dos años?
-La presidenta de la Nación, en su discurso, dio algunas pistas. El sábado 31 vencía el período de gracia que la propia Cristina le dio, a mediados de 2010, a los distritos endeudados para abonar el capital y los intereses del endeudamiento públicos. Varios mandatarios plantearon la necesidad de renovar el acuerdo ante el temor de cerrar el ejercicio fiscal 2012 con déficit. Ese resultado tendría un impacto negativo para una gestión que viene mostrando que el país crece a tasas chinas.

¿Qué pasará con el dinero que se deje de ahorrar?
-La respuesta salta por sí: cada gobernador destinará esos fondos a robustecer sus programas de obras públicas. Con el precio de la soja en baja, el Fondo Federal Solidario (que se alimenta con el 30% de las retenciones aplicadas a la oleaginosa) no alcanzaría para abastecer de dinero a los distritos que tienen trabajos públicos en marcha. En consecuencia, el no pago de la deuda durante dos años compensaría la pérdida de fondos de la soja.

¿Cómo opera la refinanciación de deudas?
-Al tener una tasa tan baja (del 6%) y un plazo de pago de 20 años, es posible que el endeudamiento de la provincia que se adhiera al programa termine licuándose con el tiempo. O, al decir de los economistas, esa deuda sea devorada por la inflación. Los gobernadores destinarán una porción de coparticipación que se devaluará con el paso de los años y que no tendrá tanta incidencia en los gastos estatales.

¿Puede Tucumán cancelar su deuda pública en el mediano plazo?
-La respuesta es afirmativa. Según el stock de deuda difundido por el Ministerio de Economía de la Nación, Tucumán acumula un endeudamiento cercano a los $ 3.941 al cierre del tercer trimestre del año pasado (el Tribunal de Cuentas lo calcula en $ 5.000 millones). Se trata del quinto distrito más endeudado del país. Sin embargo, al comparar ese monto con el Presupuesto, sólo representa el 28% de los ingresos anuales. Quiere decir que la gestión del gobernador José Alperovich estaría en condiciones de saldar todos sus pasivos en unos tres años. No obstante, hay bonos como los Consadep que seguirán amortizándose, al menos durante la próxima década. LA GACETA ©